Paula Távara, politóloga, master en políticas públicas y sociales, la diferencia entre una Cajamarca proactiva frente a un sur paralizado se debe a un abandono del Estado de regiones como Puno y Apurímac. También mencionó que la aprobación de la presidenta Dina Boluarte se ha visto afectada más por el tema de la represión policial que por las denuncias de corrupción.
“El norte con todas sus carencias ha podido recibir algo más de presencia del Estado, ha podido percibir que el desarrollo económico de los últimos años llegaba más hacia ellos, mientras que en el sur se ha sentido que el extractivismo no necesariamente se dejaba algún rédito para las comunidades o respondía a sus visiones de lo que se quería”, dijo.
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